Curiosidades

 
 
 
 
Pueblos fantasma. La isla-ciudad de Hashima (Gunkanjima).
 

La isla es llamada también  Gunkanjima (buque de guerra en japonés), por la apariencia que muestra su perfil vista desde lejos

 

Metrópolis abandonada


Los japoneses nos tienen acostumbrados a mostrarnos construcciones de lo más dispares. Parece ser que este país no tiene término medio y de los solitarios y bellos templos, rodeados de jardines Zen, pueden pasar a lugares que podríamos denominar “infernales”. Es el caso de la isla de Hashima.

Este islote sería uno más de los más de 500 islotes deshabitados que se encuentran dentro de la prefectura de Nagasaki, al sur del país Nipón, a no ser porque a comienzos del siglo XIX se encontró una gran beta de carbón en sus entrañas.

En aquella época el carbón era un bien preciado y escaso en aquel país y no se escatimaron medios para convertir el pequeño arrecife en un complejo industrial con ciudad incorporada. Durante más de 70 años el trabajo fue incesante.

El hormigón hizo que la isla le ganara más de un kilómetro al mar. Un alto muro se construyó alrededor de toda la isla para protegerla de los tifones y de las inclemencias del tiempo y en el interior del perímetro, una enorme ciudad emergió para dar cabida a los casi 6000 trabajadores que llegó a albergar sobre el año 1959. La densidad de población llegó a alcanzar los 3460 habitantes por kilómetro cuadrado.

 

 
 

La explotación minera fue comprada por la compañía Mitsubishi en el año 1890, y poco a poco, dado que los trabajadores no podían salir de la isla y que esta tenía unas medidas bastantes reducidas, se construyó todo tipo edificaciones en la ciudad. Cines, teatros, escuelas, decenas de tiendas, restaurantes, peluquerías, salones de té, gimnasios, templos para las oraciones, recreativos… en fin, todo lo necesario para que la elevada población no fuera pasto de la locura al estar confinados en un lugar tan reducido.

En 1974, Mitsubishi cerró la mina por no serle ya rentable el tema del carbón y desde entonces, la isla está completamente deshabitada. Como en el resto de lugares abandonados del mundo, el clima y los años se han encargado de transformar lo que fue una ciudad llena de vida en un montón de escombros y de edificios fantasmales.

La isla es llamada también en la zona Gunkanjima (buque de guerra en japonés), por la apariencia que muestra su perfil vista desde lejos. Actualmente los terrenos son propiedad del gobierno y se necesita un permiso especial para poder visitarla.

 
 

Así era Hashima en el año 1974

 
 
 
 
 
 

 

 

Y así es Hashima ahora

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
©  Vivi, 2010